De las palabras que dejaron de sonar
en tus manos de papel.
De la distancia que el tiempo no ha marcado
en corazones por conquistar.
De los caminos que se perdieron
en horizontes que nunca recordaré.
Me llamo Juan, aunque todo el mundo me llama Juanito, tengo 12 años y este curso empiezo 1º de la ESO. Estoy muy emocionado porque ya voy al cole con los niños grandes. Me levanto todos los días a las 6:45 de la mañana para ir al insti, que entro a las 8, pero mientras me despierto, me visto, me lavo la cara y los dientes, preparo la mochila, me tomo el colacao y mi madre me prepara el bocadillo ya son las 7:25, y eso corriendo mucho. Luego toca el trayecto en el coche, que a esa hora siempre hay mucho tráfico y nosotros vivimos un poco lejos. Por suerte este año mi hermana mayor, Natalia, se ha cambiado a mi insti para que mi madre no tenga que ir a dos sitios, sino tendríamos que madrugar mucho más. La mochila pesa como 7 kilos, a veces pienso que cuando termine el año y haya estudiado todo lo que llevo a mis espaldas, mi cabeza pesará tanto como mi mochila. Damos seis horas de clase al día, con profesores diferentes, alguno que es serio, otro que chilla mucho, alguno que se equivoca, y también alguno simpático y que nos hace reír de vez en cuando. Pero es normal que a veces se enfaden porque en clase casi nunca hay silencio y cada uno está contándole cosas al compañero. Hay algunas asignaturas que no me gustan nada, como las matemáticas, que a veces no las entiendo y el inglés, por eso los lunes, miércoles y viernes voy a clases particulares por la tarde tres horas. Cuando terminan las clases tenemos un montón de deberes de cada asignatura para el día siguiente, y hay que hacerlos porque si no te ponen un negativo.